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EL CINEPIES

Un blog de cine, por Cristian Bernard

con la colaboración especial de Mariana Zarnicki

 
 
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Han sido años muy duros. Años de dolor, de pérdidas, de fracturas expuestas del alma. Todos hemos sido víctimas de esta guerra, porque para mí es una puta guerra. No hay demasiado tiempo para llorar a nuestros seres queridos, ni siquiera para despedirlos. Hay que intentar salir de la trinchera y que las balas no nos peguen. En el medio de esta batalla donde los muertos ni siquiera se ven, no he tenido demasiadas ganas de escribir sobre cine. Ni siquiera vi demasiadas películas nuevas. Más bien me refugié en esas joyas en formato físico que habitan los estantes de mi vida y las compartí con mis hijos. Casi como el testamento de una forma de arte en extinción. En el medio escribí el guion de una serie, reescribí mi película de brujas —que se pospuso por enésima vez como consecuencia de una batalla legal con alguien que intenta apropiarse de mis derechos de autor—. También corrí mis 13 kilómetros día por medio y lloré de bronca y de impotencia al tiempo que mis piernas avanzaban yarda a yarda, como dicen Pacino y un gran amigo. Lloré a mis padres caídos, lloré a mis amigos que se fueron por esta mierda, lloré por todos los Joe Pesci de mierda que me estaban pateando en el suelo. Y en el medio de esa golpiza brutal que me dio la vida, le recé a dios. Recé mucho y volví a creer. Quizás me haya escuchado, porque me hizo llegar un guion hermoso que terminé filmando hace muy poco y que se convirtió en mi tercer largo, el primero como solista. Por todas estas razones no quise ni pude dedicarle el tiempo que merecía al CINEPIES y a mi novela en continuo movimiento. Pero acá estoy de nuevo. De pie y renovado. Como este blog, que en breve va a cumplir dos años. Espero que ustedes sigan con ganas de leer este lugar que es un refugio para todos los que amamos hacer cine. Gracias y perdón por la espera. Estamos de vuelta.