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20 años de Nueve Reinas. (por Sebastián Tabany)

Actualizado: ago 17


El texto original fue publicado en 2015 en el blog de economía Siclus de Gabriel Burin. Está expandido, editado y actualizado.

En 1999 Patagonik, la productora fundada por Ricardo Wullicher, entre otros, era una de las más importantes de Argentina. En 1972 Wullicher dirigió Quebracho, sobre la deforestación santafesina por una empresa estadounidense (Me pregunto si la agrupación política homónima tomó el nombre de la película y si saben que su realizador fundó Patagonik).

Patagonik, cuyos dueños ahora son Clarín y Disney, ahora se dedica a producir las mismas comedias de Adrián Suar cada dos años, algo que parece un castigo divino a lo Twilight Zone: ver la misma peli una y otra vez con El Chueco haciendo siempre el mismo personaje y su coprotagonista rotando entre Valeria Bertuccelli y Julieta Díaz. A fines de los noventa, Patagonik organizó un concurso de guiones, porque como buena productora argentina que es, le gusta que laburen otros y después pagar poco el resultado final También admito que yo hace un par de años participé en un concurso similar y mi guion, Giro de Ases, quedó finalista. No sirvió para nada (más que un mimo al ego que duró cinco segundos) porque nunca me llamaron ni se comunicaron. Finalmente pude hacer la peli con otro productor.

El ganador de ese concurso fue el asistente de dirección Fabián Bielinsky, que hasta ese momento no había dirigido ningún largometraje. El guión era Nueve Reinas y Bielinsky insistió en que él quería filmarla. Patagonik le dijo que no, que era su primera película, same ol´ same ol´. Finalmente Fabián los convenció y empezó con el casting, que hasta ese momento eran Leonardo Sbaraglia y El Puma Goity.

Para ese entonces, Ricardo Darin era un actor de telenovelas y un par de obras de teatro - Art, por ejemplo - y cuando se estrenó Nueve Reinas, nadie daba un mango. Había hecho Perdido por Perdido unos años antes, pero no había sido suficiente para lanzar su carrera cinematográfica seriamente. Yo en ese momento conducía El Acomodador por Volver y recuerdo que vinieron Fabián y Gastón Pauls a venderla. Era un jueves a la noche, el programa era en vivo y yo no la había visto porque la privada de prensa era al otro día y no quisieron mostrármela antes. Así que la entrevista en el piso fue genérica. Un día después, el viernes, voy a verla a una privada al Cine América. Me caí de culo. Llamé enseguida a la jefa de prensa y a los productores de El Acomodador y les dije: esta película va a ser un golazo, traigamos de nuevo a Bielinsky. Y así fueron las dos cosas. Nueve Reinas se estrenó sin mucha alharaca pero fue creciendo en taquilla gracias no tanto a las críticas – que para el cine argentino nunca sirvieron – sino al boca en boca. Que una película crezca en espectadores fin de semana tras fin de semana es el sueño de todo director. Bah, de los que le interesa el público, aclaro.

Con Fabián surgió una suerte de camaradería. Una vez caminando por Times Square me lo cruzo de casualidad. Así de loco. Yo venía de ver Memento en el cine y él estaba paseando porque al otro día iba a presentar Nueve Reinas en el Lincoln Center. Le dije: acabo de ver Memento y es increíble. Te va a gustar ¿Querés verla? Dale, me responde. Y nos metimos al cine, yo de nuevo y él por primera vez. Después fuimos a comer una pizza. Cuando vuelvo a NY y paseo por Broadway, cerca de la 50 veo esa pizzería y me veo a mi mismo charlando con Fabián en uno de los boxes. La pucha.

Otra vez en Los Angeles Fabián tenía reuniones en los estudios y yo andaba cubriendo algo y fuimos al Magic Castle, el club privado de magia donde hay que entrar de traje y corbata y solo con invitación de algún miembro. Él no tenía así que compró una corbata en Macy’s y en el Castle le prestaron un saco. Estuvimos viendo magia toda la noche hasta que me dijo. “basta, estoy cansado de ver tanta magia”. Ja, ja.

Esa noche entre show y show me comenta: estoy trabajando en un guión sobre un robo a un blindado. Ese guion terminó siendo El Aura, que de cierta manera, se trata sobre eso. Brent Maddock, el creador de Tremors y guionista de Wild Wild West me dijo después de ver El Aura en su casa: esta película debería haber ganado el Oscar. No el de Mejor Película Extranjera. El de Mejor Película y punto.

Otra vez Fabián vino a casa a cenar y después le hice algunos trucos. Me acuerdo que le regalé mi colección repetida en DVD de las todas las películas James Bond hasta el momento.

En 2006 volví con El Acomodador. Esta vez no era en vivo; grabábamos los martes a la mañana y salía al aire los jueves. Un vez lo invitamos a Fabián, no para nada en particular, sino para hablar de cine. La charla fue genial. Hablamos de sus pelis y de cine en general. De estilos, géneros, guiones y publicidad ya que había dirigido la famosa del bostezo para Telecom y varias más.

El jueves a la mañana un productor de El Acomodador me llama y me avisa que Fabián había fallecido en San Pablo. Había ido a grabar una publicidad el mismo martes de la entrevista y el miércoles a la noche se murió. Tuvo un infarto mientras dormía en su habitación de hotel. Ese jueves Volver emitió el programa y yo me quedé con el dudoso mérito de haber sido la última persona que lo entrevistó públicamente. Esa entrevista el canal la pasaba cada tanto. La pedí para tenerla en mis archivos pero nunca me la dieron.

Una vez, en una de nuestras tantas conversaciones hablamos de Nueve Reinas me mira pícaramente y me pregunta

- ¿Te diste cuenta del error que tiene la película?

- No. Es un reloj y está todo justificado.

Se ríe me contesta.

- Hay solo un error y me di cuenta después. Pero nadie lo notó.

Y me dice cuál es.

(No lo voy a decir por respeto a él. Si alguien le interesa charlarlo me puede encontrar en mis redes).

Hace unos meses conocí a Checco Varese, el director de fotografía peruano, en Toronto. Estaba filmando IT: Capítulo 2. Checco fue el DF de El Aura y hablamos sobre su experiencia con Fabián.

- ¿Cómo fue el proceso de hacer El Aura con Fabián?

- Es mi película favorita, por muchos motivos.

- En su momento El Aura fue bastante polarizante porque la gente no la entendía.

- Yo le dije a Fabián “quitale 20 minutos”.

- Pero sería peor de entender.

- Yo creo que hubiera sido más fácil de digerir para el público. Pero creo que es la película que quiso hacer Fabián y la hizo. Para mí fue una experiencia única y maravillosa. ¿Difícil, no? Muy dura. Yo no puedo borrar su teléfono de mi celular todavía. Y han pasado, ¿12 años?

- 2006.

- Se me salen las lágrimas si te cuento un poco más. Mira, acá está. (me muestra su celular) “Fabián Bielinsky”. Quién sabe de quién sea este número ahora. No puedo, no hay nada que decir. El mundo se lleva a los buenos y los hijos de puta se quedan.

Y Checco tiene razón: el mundo se lleva a los buenos y los hijos de puta se quedan.

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