El consenso de Eastwood.


Hace poco debatía con un amigo crítico sobre Eastwood . Yo que me considero un seguidor de su obra, aunque no por ello un fiel y ciego creyente, intentaba argumentarle porque “The Mule” no me parecía la película del año. Eso no quiere decir que la película no me hubiese gustado e incluso conmovido pero debo decir que no me gustan los consensos, las verdades absolutas y mucho menos las canonizaciones cinematográficas. Si bien hay directores de los que me considero un conocedor y admirador, cada vez me doy mas cuenta que lo que hay que verdaderamente gozar y defender son las películas y no a su creadores. Nos enamoramos de la figura de algunos realizadores por las historias que se cuentan de ellos, por las cosas que suelen decir en los reportajes y muchas veces por la impronta de la imagen que ellos construyeron sobre sí mismos. Nos rehusamos a aceptar que a veces , cada tanto, puedan hacer una mala película o caer en una meseta creativa que abarque décadas. Por ejemplo un prestigioso crítico con el que suelo coincidir publicó en un diario la siguiente frase “ A esta altura Clint Eastwood es imposible que haga una mala película”. Guauuuuuuuu !!!!. Debe ser maravilloso llegar a ese punto en la carrera de un realizador. Eastwood encontró la formula de la Coca Cola cinematográfica. Y “Hereafter”, “J Edgar”, “Invictus” que parecen producidas por “Hallmark” que son?. Como sea, a este altura la única verdad que descubro es que a Eastwood no se lo discute. A Eastwood se lo admira, se lo venera y se le dejan pasar sus errores e incluso sus dichos políticos. Existe un Eastwood para todos los talles, para todos los largos y anchos, unisex y multizona. Un Eastwood para la derecha y también para el progresismo y la izquierda más radical. No existe en la historia del cine un solo director que haya conseguido tal nivel de aceptación y de consenso. Ni Chaplin, ni Welles, ni Hitchcock, ni Ford, ni Spielberg, ni Scorsese, ni Coppola consiguieron esta suerte de veneración todo terreno. Para mí, que me fascinan muchas de sus películas, esta cuestión siempre fue un misterio. Pero hubo una persona, curiosamente una crítica, que logro develar el enigma y que ademas de esto lo discutió y rompió el consenso con Eastwood y que se dio cuenta del por qué de este enamoramiento en masa por parte de la crítica. Pauline Kael lo odiaba, como odiaba a Kubrick. Aclaro que amo a los dos. Kael decía que la veneración incondicional a Eastwood se debía a que los críticos en realidad se habían enamorado más del personaje que de sus películas por la sencilla razón que querían ser como él. Bello, alto, duro, de mirada hierática. Eastwood construyo este personaje a lo largo de mas de cincuenta años a punto tal que su persona y ese cowboy enigmático de poncho y cigarro de coté son casi indistinguibles e indisolubles. La figura mítica de Eastwood llegó incluso a trascender generaciones, a punto tal que hoy podemos ver a su personaje en una odisea espacial como The Mandalorian. Con talento, inteligencia y una capacidad de aprendizaje sorprendente Eastwood fue haciéndose de a poco, con esfuerzo y sobre todo con la ayuda de un estudio del prestigio de Warner . Incluso peleándose durante décadas con cierto sector que veía en sus personajes y películas un sesgo fascista . El Eastwood de los 70 no gozaba para nada del amor de la crítica y de los festivales, a pesar que muchas de sus películas más importantes como realizador pertenecen a este período. “Jamás le daremos ningún premio a ese vaquero yanqui” dijo uno de los miembros del jurado de festival de Cannes cuando Eastwood presento Bird en competencia oficial por allá en los años noventa. Y así fue. Eastwood no solo no recibió ningún premio sino que perdió el de mejor director a manos de Pino Solanas con “Sur”. Así estaba el prestigio de Clint por esos años. Debería llegar “Unforgiven" para que su obra comenzara a ser reconsiderada. De allí en más Eastwood comenzó a cosechar un prestigio retroactivo conformando una suerte de circulo de veneración por parte de la crítica sobre todo extranjera. Curiosamente en su tierra no todos mantienen esa lealtad incondicional para con sus películas, sobre todo porque a partir de la era Obama la profundidad de la grieta entre republicanos y demócratas se ha agigantado. Eastwood , que fue reaganiano en los 80 jamas oculto su ideología en sus reportajes ni en ninguna de sus películas : “Hoy en día vivimos en una sociedad orientada hacia el bienestar y la gente espera más del papá gobierno, mas del papá beneficencia. Esa filosofía no te lleva a ninguna parte. Yo he trabajado por cada miga de pan que he comido”. Estas definiciones no lo transformas en una fascista como mucha prensa de izquierda lo etiquetaba sobre todo por el carácter autoritario del personaje de Harry el Sucio. Pero reconozcamos que es un hombre de derecha o al menos “conservador” que suena un poco mas amable. Eso no quiere decir que no este en contra de los yuppies y burócratas que destruyeron su país. Gran Torino es quizás su película más humana y un verdadero canto a la inmigración. Para él sus vecinos orientales merecen un millón de veces más habitar suelo norteamericano que los propios hijos del protagonista. De hecho son los únicos que heredan el legado de lo que alguna vez su país/Detroit supo construir : el gran Torino. Eso lo vuelve un demócrata ?. En lo mas mínimo muchaches. Se puede ser de derecha y ser humanista así como se puede ser de izquierda y ser un reverendo explotador hijo de puta y se puede ser todo a la inversa y a la vez. El problema no es la ideología , el problema es la percepción que tenemos sobre nuestro reflejo, sobre lo que creemos ser y en realidad somos. Eastwood no tiene ese problema. Eastwood sabe lo que es. Cree en su país, cree en el sueño americano y detesta a quienes se han encargado de destruirlo, cree que en este mundo hay lobos y hay corderos y cree que hay perros pastores que deben proteger a estos últimos. Pero por sobre todas las cosas y fiel a la idiosincracia rectora de su país cree en el individuo y desprecia a los burócratas del mundo corporativo y sobre todo a esa gran corporación que es el propio estado. Pensemos en el francotirador del FBI que dispara contra el héroe de “Un mundo perfecto” o en Sully luchando contra el aparato corporativo de la industria aeronáutica, en Chris Kyle haciendo su trabajo de pastor protector por mandato paterno y muriendo absurdamente a manos de una aberración del sistema. Todos estos temas están expuestos en Richard Jewell , su ultima gran película en años. Porque Eastwood brilla cuando deja de pensar en gustarle a Europa y a la progresía de Hollywood y hace el cine en el que cree .Quizás por esto mismo es que la película haya quedado afuera de todos las premiaciones de este año. Por eso y sobre todas las cosas por el retrato de una periodista depredadora que parece haber ofendido a muchos de los integrantes de la academia. Piensen en los/las periodistas según Hollywood. Siempre son héroes en busca de la verdad.

Como sea Eastwood no es perfecto pero es real y ese quizás esa sea el común denominador por el que nos fascina tanto su cine y también su persona. Es real lo que filma, lo que cuenta y es real el. Nada de trucos, de efectos digitales. “El viejo”, como le dicen muchos en las redes, sigue filmando lo que se le da la gana de modo real y quizás ese sea el punto de mayor consenso que tanto se celebra en esta época donde no se puede filmar mas a una mujer hija de puta.

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©2019 por Cristian Mariano Bernard.

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