EPISODIO 3 : “EL GUSANO ”

Actualizado: 4 de dic de 2019


Para entender lo que fue el cine de los 70 y 80 hay que remontarse a las épocas donde la gente hacia colas de 3 cuadras, filas de gente que daban la vuelta a la manzana, para ver una película. Uno podía estar horas avanzando a paso de hormiga y a cinco tipos de llegar a la boletería ver como el boletero colgaba un cartelito que decía “localidades agotadas”. He llorado, pataleado, puteado, blasfemado a todos los dioses y tenido deseos de suicidio por ello. Mi viejo era capaz de cualquier cosa para que yo me calmara. Hasta de sobornar y de hecho lo hacía. Con mal actuado disimulo se arrimaba al boletero y con voz muy bajita pronunciaba una frase en clave que funcionaba como llave maestra a los pasadizos secretos de cualquier sala de cine porteña . “Te quedan de las buenas?”. Y mágicamente el boletero poniendo la mejor cara de otario que tenía sacaba de abajo del mostrador, siempre de abajo, dos rollitos muy finitos con una gomita y se los entregaba rápidamente mientras mi viejo en una pase a lo Rene Lavand arrimaba un billete equivalente a una entrada de mas. Todo esto para mi era lo que debía hacerse. No sabía que estaba mal pero de haberlo sabido me hubiera chupado un huevo. El cine bien valía un hecho de corrupción y sobre todo ese momento del cine. Quien soborna por una de los Avengers, por una de Suar o por el ultimo Oscar de Iñarritu si al mes la tenes en 1080 en Popcorntime y a la semana te las olvidaste. Pero una de Spielberg, de Lucas , Coppola, Scorsese, De Palma o incluso Carpenter bien valían corromper como sea y a quien sea. No eran estrenos, eran sucesos culturales. Se entiende?. La esperabas todo el año y duraban seis meses o mas en cartel. Durante el primer mes no conseguías entradas. No había VHS, ni DVD , ni blu ray ni Netflix ni el puto Cuevana. O la veías en el cine o esperabas a que la pasen en la próxima década en la tele y doblada. Ir al cine era una cuestión de vida o muerte. Las películas de estos directores que emergieron sobre finales de los 70 y que poblaron y reinaron los 80 se solían estrenar en diciembre. Star Wars , E.T, Raiders of the lost Ark se estrenaban incluso el día de navidad y eran verdaderas bombas neutrónicas. Pero que pasaba durante el año?. Entre la ultima de Spielberg y la próxima de Spielberg?. Ocurrían otro tipo de películas. Los lados B que eran igualmente hermosas y muchas veces mas jugadas. Festivales de Louise de Funes, de Peter Sellers y la Pantera rosa, de Trinity con Bud Spencer y Terence Hill . ¡Mi dios como sonaban las piñas en las películas de Bud Sepencer !!!. Como mi viejo no era futbolero entonces en vez de a la cancha me llevaba al cine. Mis fines de semana transcurrían en esos templos. Salíamos de uno y nos metíamos en otro. Eran tardes y noches de pura felicidad. Parte del plan era ir a la calle Lavalle donde había un cine al lado de otro y créanme en todos habían colas y colas para entrar. Veíamos cualquier cosa. No nos importaba el genero, ni los premios o si tenían buenas o malas críticas. Una noche vimos una de un pulpo asesino, otra noche una de Enrique Octavo donde conocí al genial Oliver Reed. Yo vi a Delon pilotear un Concorde y a Burt Reynolds manejar un Pontiac negro con una águila dorada en el capot. Una noche lluviosa en la que mi viejo no conseguía entradas de las buenas por ningún lado nos metimos en un cine muy pequeño , creo que era el Loire o el Lorraine o el Losuar, y vimos una película muda en la que un mimo llamado Marcel Marceau era el único que hablaba en el final de la película. Y como diría el gran Hector Lavoe : todo tiene su final . Y ese era el momento en que mi viejo me llevaba y estacionaba su horrible Peugeot en la puerta de lo de mi vieja. Billinghurst 2574. Y allí , en medio de las lagrimas , me despedía de mi viejo y encaraba el ascenso hacia mi casa. Era una cuenta regresiva que duraba dos pisos. Y cuando tocaba el timbre y mi vieja abría la puerta volvía a comenzar otra función pero de cine de horror. Otra vez el hombre lobo y su aparición en mi cuarto a cualquier hora de la noche. Y largos soliloquios de odio. Todos dedicados a mi viejo, a su actual novia y a mi por ser cómplice de esta relación . Una madre intoxicada de rencor se arrimaba todas las noches a mi cama para devorar mi infancia mientras sentía su respiración etílica en la nuca. Todo este periodo siniestro pude volcarlo en un maravilloso proyecto que intento filmar sin demasiada suerte, llamado “Bajo tus pies”. Una historia de brujas moderna que narra con mucha precisión el poder devastador de una madre devoradora. Pero de esa película y de todas las fuerzas antagónicas a las que me enfrento para filmarla me ocupare mas tarde. Lo que quiero contar ahora en este episodio es que el cine fue mi único salvavidas durante este período. No importaba la calidad de la película. Lo importante era escapar y los que me rescataron no fueron ni Ozu, ni Bresson, ni Tarkovsky. Los que me salvaron fueron Lucas, Spielberg y mucho otros directores lados B de la historia del cine.

En esos años mi viejo comenzó a llevarme de viaje al exterior. Era hermoso acompañarlo pero también una tortura. Al ser hijo de un tripulante tenía derecho a dos pasajes por año gratis pero en condición de “SUBLO”. Las siglas se refieren a “Subject to load” o “Sujeto a carga”. Es decir que viajaba si había disponibilidad de lugar o mejor dicho : si algún pasajero se arrepentía de viajar y quedaba alguna plaza ahí entraba yo. Mas de una vez me tuve que volver a mi casa e intentarlo al otro día , o al otro o incluso al otro. Pero cuando había chance y podía embarcar era la sensación mas hermosa del universo. A veces volaba en la cabina con mi viejo y otras viajaba en el “transportín”, una suerte de banqueta retráctil para azafatas y comisarios. Como sea cada viaje lo exprimíamos al mango. Paseabamos, bagayeábamos y aprovechábamos para ver películas. En un Mall de Miami llamado “Omni” que me hace acordar mucho al Starcourt de “Stranger Things, pude ver “Raiders of the lost Ark” y sentir que la felicidad era una montaña rusa con forma de cinta de moebius. En un cine a la calle de Fort Lauderdale conseguimos entradas para ver “The Empire Strikes Back” y supe que el enemigo de uno podía ser el propio padre y así fue como de cine en cine y de viaje en viaje pasaron los años. Imaginemos ahora Manhattan en plenos 80. Viajo con mi viejo a la gran manzana y en el medio del viaje mi padre se tiene que ir a un vuelo interno, una “posta” como le dicen, a Montreal y el premio es quedarme solo en Nueva York. Yo tendría 17 años. Imagínense para un pibe de 17 salir a la calle por primera vez solo por la Nueva York pre Giuliani. Eso era Nueva York de verdad. Para caminar por esa ciudad en ese momento había que ser malo o parecerlo. Yo lo había aprendido en un viaje anterior con mi viejo. Mientras pateabamos la calle 42 entre dealers , pimps y cines porno el no paraba de susurrarme de cote : “pone cara de malo, pone cara de malo”. En los 80 Manhattan no era el Disney Store que es hoy. Manhattan era Scorsese puro. En una calle vivías Taxi Driver y cruzabas unos metros y tenías “El lobo de Wall Street”. Contraste, adrenalina, puro caos !!! . Era una de Friedkin y Woody Allen a la vez. Sucia, granulienta, glamourosa y repleta de locos. Salir a la calle y escuchar los sonidos era como encender la Noblex 7 mares. Todos los idiomas, todas las músicas, todos los olores del mundo. Blade Runner antes de tiempo, en vivo y en directo. Sin trucas. Nueva York era una película en si misma. Los callejones, los ampulosos autos americanos de los 70; los imponentes Cadillacs, Lincolns y Buicks todavía navegando por las calles, los vapores saliendo de las alcantarillas, lunáticos exigiendo un pasaje para la evacuación antes el fin del mundo y en el medio de todo esto; esos templos que ya no están mas : las mejores librerías y disquerías del universo. Dejenme decirle que Internet y los putos celulares lo arruinaron todo. En la actualidad no hay nada para descubrir, para recorrer. Todo esta al alcance de la palma de la mano y las ciudades del mundo han perdido sus particularidades. Todas tienen los mismo bancos de mierda, los mismos putos Starbucks del orto y los mismos autos japoneses sin substancia (próximamente chinos). Me pregunto para que carajo viaja la gente si vayas donde vayas todo tiene el mismo sabor. Pero en 1986 todo era muy distinto y sobre todo Nueva York. Esa tarde me metí en un cine de Broadway. Había poca gente y mucho humo. Una vez adentro me apoltrone en una butaca , crease o no, con un cenicero empotrado en uno de los apoyabrazos y ahí nomas me fume mi primer Camel sin filtro mientras veía una película de guerra de un joven e ignoto director que había estado en Vietnam . Al salir del cine el mundo no era lo mismo para mi. Rambo era una puta mentira y el sistema occidental, capitalista y cristiano no era como creía. Era mas jodido. No eramos los buenos. Todo era mas difuso. Mas hostil. Mas imperfecto. Mas parecido a mi vida. A ese joven e ignoto director le debo mi actual visión del mundo. A partir de Platoon todo debía ser mirado desde otro ángulo. Todo era mas relativo. Menos etnocéntrico, seguro y lindo. En una gran escena de la película el sargento Elías luego de lanzarle una bocanada de humo de marihuana en la boca a Chris Taylor le pregunta : “First time?”. El joven soldado asiente con la cabeza y Elías retruca : “Then the worm has definitely turned for you, man”. Cuando llegó mi viejo de su posta de Montreal y nos encontramos en la puerta del hotel Roosevelt, el mismo donde se rodo una escena de “French Conection”, me preguntó que había hecho durante el día. “Vi la mejor película de guerra de la historia, todas las que viste hasta ahora no son nada al lado de esta”. Fue la primera vez que yo le hable de una película a el. La primera vez que le dije que si o si debía verla. Esta vez yo era el jinete de la Wells Fargo con el mensaje secreto. Y así fue como a partir de Platoon, el gusano me había transformado a mi también de manera definitiva y para siempre. Casi al hilo le seguirían “Born in the fourth of July” y “JFK”, tres de las mejores peliculas de la historia que redefinieron mi modo de ver el mundo. Stone no es considerado como el enorme director que en realidad es. El imbécil de Tarantino, los escépticos y los fachos republicanos son grandes culpables de esto. Pero en plenos 80 todavía había un director haciendo cine de los 70. Gracias Oliver por todo tu cine . Y hablando de peliculas de guerra …

https://www.youtube.com/watch?v=YZTsYYHCYGY

 

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