EPISODIO 4 : “EL DECORADO”

Actualizado: 4 de dic de 2019


Rebobinemos 4 años desde el ultimo episodio. Una mañana me levanto para ir al colegio y tenía 14. Mientras tomaba mi café con leche recojo el diario La Nación que asomaba por debajo de la puerta. En la portada aparecía un extraño evento. Un desembarco de comandos argentinos en las islas Malvinas. Mas tarde con el correr de los días se comenzó a vivir un clima de euforia superior al vivido unos años antes en el mundial de futbol. Mezclen toda la soberbia, el rencor y resentimiento por no haber sido lo que merecíamos ser , añádanle 1000 gramos de exitismo, 1 de sentido común y 1000 kilos de oportunismo y tendrán un panorama aproximado de los que se vivió ese año. Los diarios y revistas inventando en sus portadas que “Vamos ganando”. Galtieri llenando la plaza y gritando ¡Que vengan que les presentaremos batalla!!!!. En mi colegio, modelo de vida y de virtud y honor, todos mis compañeros al borde del éxtasis. Todos repitiendo las mismas gansadas que decían sus padres en sus casas. Uno de ellos haciendo un cover de su padre aseguraba que los Americanos nos iban a apoyar porque estábamos en el mismo continente y yo para mis adentros diciéndome “este pibe y su papa no solo no leyeron un solo libro de historia sino que no vieron la batalla de Midway ni ninguna puta película de guerra”. Gómez Fuentes en la tele relatando la guerra como un partidito de futbol. Les derribamos uno , dos, tres Harriers y ellos ninguno !!!. En el medio de todo ese espanto, de ese nacionalismo desenfrenado y suicida un día viene mi viejo y me cuenta que se tenía que ir a cumplir una misión y que quizás no volvería de ella. Me imaginaba por donde venía la mano. Me cuenta que como ex piloto de la fuerza aérea lo habían convocado para hacer unos vuelos de inteligencia sobre la flota inglesa con su 707 de Aerolíneas Argentinas. Le pregunto para que se metía en eso si el no creía que esa guerra se pudiese ganar. “Porque debo hacerlo hijo” me respondió y al mismo tiempo que me decía eso se ponía su gorra de comandante , agarraba su maletín con calcomanías aeronáuticas y partía por la puerta para sumarse al reparto de ese disparate monumental. Durante el mes de Abril y Mayo vi muy poco a mi viejo y mientras mis compañeros no paraban de decirme anti argentino y pro británico yo no paraba de pensar para mis adentros “ estos imbéciles que tienen a sus padres haciendo guita en financieras y bancos o rascándose los huevos en sus cascos de estancia heredados me dicen anti patria a mí !!! A mí que tengo a mi viejo jugándose la vida volando por encima de la 2da flota mas poderosa del mundo !!!. Que se vayan a cagar !!! . Y de un modo u otro no hable mas de la guerra. Ni de los vuelos de mi viejo. Solo me dedique a esperar a que mi viejo volviera de cada una de esas misiones y a refugiarme en el cine que no era ajeno a todo ese clima de fascismo y patrioterismo que imperaba en el ambiente. Una noche voy con mi vieja al cine a ver no me acuerdo que película y antes de la proyección ponen el himno nacional. Todo el publico se paro para cantarlo a viva voz. Todo el mundo menos yo, un niño proto punk que se negaba a ser parte de esa farsa con final predecible. A partir de ese día jamás volví a cantar el himno. Y cuando veo que en la actualidad la gente se regodea con el vigor con que los Pumas lo cantan en los mundiales de rugby me vuelve a agarrar un escalofrío que me recorre toda la espina dorsal. No recuerdo si se prohibieron las películas en Ingles pero si el rock británico. Ese nivel de disparate digno del Dr Strangelove de Kubrick duró hasta que un mes después volví a levantarme para ir al colegio y me encontré con el diario La Nacion asomando por la puerta y anunciando la rendición de los mismos tipos que antes habían desembarcado . En la foto de la portada se veía al general de las tropas británicas Jeremy Moore frente al general Mario Benjamín Menéndez. La foto revelaba un detalle curioso. Les recuerdo que en el cine los detalles son todo. Moore estaba completamente embarrado, producto del contacto con el terreno y el combate, Menéndez en cambio lucía un uniforme impoluto y el pantalón con la linea recta de planchado al frente, sin una sola mancha de nada, producto de horas de cuartel y escritorio. Muchos años mas tarde, mientras nos encontrábamos junto a Mariano Starosta en plena la investigación para un proyecto de largo llamado “En las Rocas” , uno de esos tantos maravillosos guiones que jamás pude filmar, pude entrevistar a un oficial veterano de Malvinas , el teniente Papa. Estábamos muy confundidos sobre el rumbo y el tono que debía tener la película. Ya habíamos tirado a la basura una primera versión y no sabíamos como contar una historia épica en una guerra donde solo la fuerza aérea tenía algo de eso. Durante una de las entrevistas con Papa, veterano y héroe de Malvinas, nos cuenta algo revelador. Papa, era militar de carrera y su padre y su abuelo habían sido oficiales del ejercito pero había algo que los diferenciaba de sus ancestros. Ellos no habían tenido nunca una guerra. Papa toda la vida soñó con el combate, con tener la suya propia. Y la tuvo. Al llegar a Malvinas Papa sufrió una dura decepción . Aquel valeroso ejercito Argentino que el admiraba, en el que el y toda su ascendencia se habían formado, comenzaba a parecerle torpe, desorganizado y poco apto para los acontecimientos que se avecinaban y nos dijo una frase que nos sirvió para ver la película que queríamos hacer. Con la mirada fija y con cierto tono de comediante sentenció : “ Viste las películas de cowboys, los pueblos de esas películas, que por delante están las fachadas de madera de los edificios y si te pones de costado solo ves los parantes que sostienen el frente de madera?. Viste eso?. Bueno , en Malvinas descubrí que mi amado ejercito Argentino era solo eso. Un decorado. ” La increíble metáfora cinematográfica del teniente Papa sirvió para que al fin pudiéramos encontrar el tono indicado de nuestro guión . “La búsqueda del tono es el único laburo de un director” les digo siempre a mis alumnos. Estoy convencido de eso.

Un año después de escribir el guión se estrena “Iluminados por el fuego” de Tristán Bauer. Cuando termino la película y aparecen los crédito con una canción de León Gieco el publico estallo en aplausos. En ese preciso momento sentí el mismo escalofrío como cuando en 1982 vi a todo el publico pararse para cantar el himno nacional. De golpe veinte años después todos aplaudían una película que contaba una verdad a medias. Una verdad tranquilizadora. Una verdad donde todos los argentinos somos buenos y victimas de un milico gritón y con bigote. Una verdad donde nadie apoyo la gesta, donde ningún argentino es responsable de alentar a un borracho megalómano, donde nadie es culpable de la tragedia. En ese instante, en la soledad del cine supe que jamás podría encontrar financiamiento para “En las Rocas” mi comedia negra sobre esta supuesta gesta. En verdad supe que jamás podría encontrar financiamiento para todo el cine que quise y quiero hacer. Cambio y fuera.


https://www.youtube.com/watch?v=hG7sBInY6FI

 

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