• Cristian Bernard

La globalización del alma malvada (Apogeo, presente y ocaso de las series) PARTE 1



Origenes

Cuando fue que empezó todo?. Fue con “Los Soprano”?. O con Los expedientes X?. Muchos ponen a “Twin Peaks” como piedra basal. Aunque “los Simpson” bien podrían adjudicarse ese titulo. Y Seinfeld y Friends también. La discusión puede ser eterna ya que las series tuvieron su auge en los 60 con “El Santo”, “Manix”, “Ladrón sin destino”, “Los vengadores”, “El Super agente 86”, “El agente de Cipol”, “Twilight zone”, Star Trek”, “El túnel del tiempo” y en los 70 y 80 con “Columbo”, “Kojak”, “Kolchack” “Starsky and Hutch”, “El hombre nuclear”, “Los ángeles de Charly”, “Dallas”, “Dinastía” y muchos ejemplos mas. Incluso en los 50 ya habían exponentes como Superman , el Zorro y los Intocables. Pero recordemos que las series de antaño daban dinero pero nada de prestigio. Eran muy mal vistas por la crema de Hollywood y en especial por la crítica. ¿Quién carajo veía la entrega de los Emmy en los 80? Muchos de los actores que interpretaron a los detectives y policías que solían protagonizar estos programas quedaron atrapados en los perímetros de los televisores y jamas pudieron dar el gran salto a la pantalla grande. Pregúntenle a Tom Selleck sino. A otros actores que venían de fracasar en el cine no les quedó otra que exiliarse en las orillas de estos programas. Robert Wagner, Robert Urich, Lee Majors, Mike Connors, etc, etc.

En los 60, 70 y 80 era mal visto que un actor de renombre trabajara en la televisión. Quizás Bruce Willis y Clint Eastwood fueron los únicos que pudieron dar el gran salto a la pantalla grande pero para la época eso fue inédito. Hoy ocurre diametralmente lo opuesto. Quien iba a pensar que Brian Cranston se trasformaría en una actor de prestigio con nominaciones al Oscar o que estrellas consumadas del celuloide como Nicole Kidman, Michael Douglas, Kevin Spacey o Mathew Mc Conaughey descenderían al fango de las series para alcanzar las mejores interpretaciones de sus carreras. Con los directores pasa lo mismo. Esta bien. Spielberg arrancó dirigiendo Columbo, pero es Spielberg. Solo un genio de su talla pudo comenzar en ese lugar y alcanzar el zenith del cine. Por supuesto que hubieron otros casos como Lumet, Altman, Peckimpah, Frankenheimer, e incluso Scifron a nivel local, pero lo usual es que un director de TV se quedase a vivir en los confines de la tele. En cambio hoy tenemos a Fincher, a Woody Allen, a Shyamalan, a Spielberg y hasta a Martin Scorsese trabajando para las pantallas de los iPads y los celulares.

Pero cuando fue que todos estos paradigmas y prejuicios cambiaron?. A partir de que momento ?

Para mí , el gran antecedente o eslabón perdido de las series es “Hill Street Blues” o el “Blues de la calle Hill” o “El precio del poder” como se la llamó en Argentina. La daban en Canal 2, por allá, a principios de los 80 y lo primero que me llamo la atención era el caos del escenario principal donde transcurría. Yo era pibe y me daba vértigo ver el movimiento de gente entrando y saliendo de cuadro y sobre todo pasando por delante de camara, entre la lente y los protagonistas principales. La serie transcurría en una grisácea e hiper transitada comisaría de alguna gran ciudad norteamericana ( NY o Chicago ) y fue la primera en tomar prestada la estética del cine policial de los 70 . Tenía aquel realismo sucio del cine de Friedkin y Lumet y la trama estaba totalmente apoyada en los personajes y no en los plots. No recuerdo cuánto duro en el aire. No creo que mucho, pero fue un hito para mi y al parecer en el exterior donde se la considera una de las piezas fundamentales en el cambio de calidad televisiva , tanto por los guiones de Steven Bochco como por el nivel de las actuaciones y la puesta en escena. Basta ver un capítulo para darse cuenta que esto no era plano contra plano o poncheo a cuatro cámaras, en cada plano , en cada movimiento de los actores adentro del cuadro había narrativa, por lo tanto había cine. Creo que sin “Hill Street Blues” jamas hubieran existido maravillas como “The Shield” o “The Wire”.


La nueva era dorada



La primera vez que me tope con los Soprano fue cuando trabajaba en una productora de cine publicitario y veo a un director con la caja de la temporada 1 bajo el brazo . Era el año 2000 y había leído algo sobre ella en algún diario, recordemos que en esa época Internet estaba en pañales y para leer algo de cine había que recurrir a la sección espectáculos de los diarios. El director en cuestión me la presta y a partir de allí todo cambio para mí.


La primer temporada de los Sopranos era sencillamente genial. Tenía algo de Goodfellas pero incluso me animo a decir que era mejor. La identificación con aquel corpulento mafioso en plena crisis de la mediana edad fue instantánea. Si bien la serie estaba filmada de modo mucho mas simple que como lo haría Scorsese o Coppola , David Chase iba mucho mas allá en cuanto al estudio de personajes. Los mafiosos de Scorsese eran rufianes de poca monta restringidos a vivir en barrios de mala muerte de la comunidad italiana. En “The Sopranos” Chase hablaba que estos matones podían ser tu vecino en el country o el padre del compañerito de colegio de tu nene, o lo que es peor el padre del novio de tu hija adolescente. Las posibilidades de contacto social con la mafia comenzaban a ser cada vez mas próximas. Los Tonys y Carmelas Sopranos del mundo ingresaba al American Dream y pretendían jugar al golf o compartir clases de pilates con cualquier mami wasp de los suburbios llegando incluso a querer ser parte de los negocios con ellos. Los americanos profesionales y las soccer moms tendrán que convivir con los criminales que antes segregaban a la periferias de New Jersey.

De algún modo Chase hasta utilizaba ciertos elementos del sitcom familiar norteamericano , ya que gran parte de la primer temporada transcurre en la cocina de la Mc Mansion de la familia Soprano. La serie estaba trazada en varias lineas argumentales que se restringían al hogar de Tony, la fachada de la carnicería Satriale, el interior del club de streapers Bada Bing, la casa de Junior y el consultorio de la Dra Melfi. En solo 5 decorados David Chase trazó la que sería la serie mas brillante de la historia y que redefiniría la forma de ver ficción en TV. Cabe aclarar que la serie tuvo un fugaz paso por America TV a las 11 de la noche y no la vio nadie. Pero ojo, porque en Argentina la gente seguía viendo las tiras de Suar que transcurrían ( aún lo hacen ) en patios de conventillos que no existen y en veredas de parque Chaz con actrices y actores gritando y haciendo montoncito con las manos. Explicarle a familiares y amigos que una serie con un tipo llamado Gandolfini era lo mejor que había visto en el universo era una tarea titánica. El común del público todavía estaba prisionero de las garras de la televisión de aire y sus putos costumbrismos. En los Soprano había hiperviolencia, polvos sin amor , falopa, traiciones y escasísimas posibilidades de redención . Con los años mucha de esa gente reacia al formato de serie comenzó a verla y a saborearla pero en esa etapa el espectador argentino en materia de ficción estaba en la era del Ford Falcon . El nivel de pasión que The Sopranos había generado en mi llego a un punto que recuerdo un Enero, durante una estadía en la quinta de un amigo, no haber ido nunca a la pileta con mi mujer. Los dos estábamos con las persianas bajas; absolutamente hipnotizados por esta epopeya familiar de New Jersey. Comenzaba así la era de los maratones de series.

Para el mismo año HBO estaba produciendo otra serie llamada “Oz” que transcurría en una cárcel de máxima seguridad , una suerte de experimento sin barrotes diseñado por un utópico arquitecto. Todas las celdas de la prisión eran cabinas de cristal. Allí convivían, negros, supremacistas blancos y latinos. Todos odiándose en jaulas invisibles . La serie no fue un hit pero es sin lugar a dudas uno de los primeros exponentes de esta era dorada de la ficción por TV.

Mas tarde , apenas dos años después de la emisión del primer capítulo de los Soprano, HBO ataca de nuevo con “The Wire” una serie policial magnifica que vuelve a ser un hito artístico a pesar que no tuvo en su momento el éxito de rating de la serie de David Chase. “The Wire” es una creación de David Simon y transcurre en las calles de Baltimore, una de las zonas mas excluidas de Estados Unidos con altísimos indices de criminalidad, casi todos relacionados al menudeo de droga en las calles. Para llegar a los cerebros de la organización la policía de Baltimore arma un equipo de policías , una suerte de rejunte de descartes del departamento que deberán dedicarse a las escucha de las conversaciones telefónicas de estos dealers. De ahí el nombre de la serie ; el cable.


The Wire arranca de menor a mayor pero poco a poco va creciendo hasta alcanzar proporciones trágicas ya que en paralelo a la linea argumental de los policías uno va viendo el ascenso de los traficantes y la caída de otros. The Wire es quizás la serie mejor escrita, las mas compleja , la que mas arcos de transformación tiene porque ademas cada temporada suma a una fuerza antagónica nueva por lo tanto las tramas y los plots se renuevan permanentemente.

En paralelo a The Wire surge otra serie que para mí esta en la trinidad de lo mejor hasta la fecha : The Shield.

The Shield o “el escudo” o “la placa” es una de las series menos conocidas y mas infravaloradas, de hecho mucha gente no sabe de su existencia. La idea central se basa en un grupo de policías que actúan en las zonas mas densas de Los Angeles. Allí reinan los gangs y quienes los enfrentan básicamente son un grupo de tareas que actúa en los casos mas extremos con absoluta impunidad y sin responder a ningún superior de la comisaría a la que pertenecen. Comandados por el agente Vic Mackey , el nivel de adrenalina y violencia de esta serie no tiene parangón con ningún otro programa de policías. Mackey responde solo a sí mismo y sus propios intereses y así como uno siente una profunda empatía con un personaje tan oscuro como Tony Soprano, lo mismo sucede con Mackey que aún es mas siniestro que el mafioso italonorteamericano.


La comisaría de The Shield es una vieja capilla de iglesia adaptada a precinto con una gran jaula en el centro de la nave principal. La metáfora es cruda y poética. Dios no libera. O mejor dicho ya no hay dios. En este mundo de traiciones, politiquería y decadencia moral se abre paso Vic Mackey y su grupo de tareas a fuerza de patear puertas ilegalmente y cometer todo tipo de delitos, entre ellos asesinar a quien sea. La fuerza policial es tan o mas criminal que todo a lo que se enfrentan. Durante las 7 temporadas que dura The Shield ; Mackey siempre esta a punto de caer y uno entra en tal terreno de inmoralidad que lo único que quiere es que el no sea atrapado nunca. Hay algo del “Bad lieutenant” de Ferrara pero acá no hay culpa ni simbolismos católicos salvo el de la iglesia celda. El capítulo final de la serie, a diferencia de la mayoría de sus competidoras, es realmente magistral siendo quizás el mejor epílogo en la historia de las series modernas. Es muy extraño que aún hoy mucha gente adicta a las series no haya visto “The Shield” o se resista a verla cuando uno la recomienda. Quizás porque se dio en FX se la asocie con la típica serie de genero a lo CSI o NCSI o cualquiera de esas repletas de siglas pero nada mas lejos. The Shield es uno de los mejores exponentes de esta nueva era dorada que esta a punto de terminar si no es que ya termino.

Por los mismos años SCI FI una señal dedicada al genero de lo fantástico comenzó a emitir Batllestar Galactica. Remake de la serie de los 80, Galactica ( como se la suele llamar ) es mil veces mejor que la original por la sencilla razón que en esta hay verdadero potencia dramática cosa que en la original no, porque aquella era una mera excusa para aprovechar la moda STAR WARS en la pantalla chica.


La nueva versión es realmente brillante y su show runner Ronald D Moore que ya había adaptado Star Trek a los nuevos tiempos la tenía muy difícil por no decir imposible dado que su predecesora jamas fue un clásico y siempre se la asocio a aquellos “guilty pleasures” de los 80. A cargo del adusto comandante Adama ( Edward James Olmos) , esta versión alienigena del Arca Noe buscando un planeta llamado Earth resume como pocas veces vi, el terror y paranoia que dejo el 9/11. El espíritu de terror y paranoia de aquel atentado ronda por toda la trama de la serie, que crece capítulo a capítulo. Galactica no recibió ningún Emmy pero todos los que la hemos visto la recordamos como uno de las grandes exponentes de como hacer ciencia ficción seria para la tele.


El cine abandona al público adulto



Durante toda la primer parte de la década del 2000 el monopolio de calidad en esta nueva era dorada lo tuvo HBO. Claramente uno podía diferenciar las series producidas por esta cadena con respecto a las producidas por los grandes estudios que hacía años estaban dedicados de lleno a la producción de este formato. HBO ofrecía no solo una estética cinematográfica sino que la gran diferencia estaba en la calidad de sus guiones. Y sobre todo en el riesgo de las temáticas : la familiaridad con la muerte en “Six fit under”, la crisis con la mediana edad y el asesinato como forma de vida en “Los Soprano”, o la marginalidad y pauperización de la vida americana en “The Wire”. Pero también habían otras señales que comenzaban a reorientar sus productos hacia un publico mas exigente . Eso lo podemos ver en Galactica con temas como la búsqueda del enemigo interno, o el sexo moderno y urbano en “Sex and the city”. Todas temáticas que el cine de Hollywood había abandonado por completo para concentrarse solo y exclusivamente en una audiencia adolescente ; ávida consumidora de popcorn, efectos especiales, superhéroes y terror sadomaso para jóvenes perversos. Pero a dónde habían ido a parar aquellas películas con temáticas para de adultos?. Por que en el cine ya no hay mas dramas o conflictos que se parezcan a los que nos suceden a nosotros?. Donde puedo ver películas como El Padrino, Taxi Driver, Ordinary People o Kramer vs Kramer ? - me preguntaban ( y todavía lo hacen ) amigos y familiares a las puteadas con el estado infantilizado de la cartelera cinematográfica . “En la tele”. “No en la novelas de Suar, en las series norteamericanas” era mi respuesta. Como yo era y sigo siendo un gran coleccionista de películas y series en formato físico me dedique a evangelizar al respecto. Prestando a cuanto amigo pudiere mi colección entera de series que muchas veces volvían pegoteadas con manchas de pizza y dulce de leche. Poco a poco comenzaba a ver que todas las personas con las que compartía estas joyas de la TV se fanatizaban y me daban la razón en cuanto a que el cine ya no estaba en el cine. Durante mis clases de realización en el ENERC también intentaba explicarle a mis alumnos que la verdadera revolución no pasaba por la ultima peliculita coreana de moda que habían visto de garrón en el BAFICI o Mar del Plata. La verdadera revolución narrativa audiovisual estaba siendo producida para los plasmas y televisores led de sus hogares en entregas semanales de 8 a 13 capítulos. Allí estaba el cine anti trama o el famoso character driven.


El patron a seguir



Durante este reinado de HBO , se produjo otra hito en el rubro series televisivas llamado “Band of brothers”. La serie es una exploración en profundidad de aquella epopeya de la segunda guerra mundial que fue la liberación de Europa narrada por Spielberg en “Saving Private Ryan” pero acá la escala dramática y épica es aún mayor. Esta es la historia del cuerpo de paracaidistas de la división Aerotransportada 101. Si Spielberg había contado de modo descarnado el desembarco en Normandía; aca tanto el como Tom Hanks ( ambos productores de la serie ) se lanzaron a contar el desembarco de los paracaidistas en territorio enemigo. A lo largo de 10 episodios vivimos la epopeya de este batallón desde que caen desde el cielo en tierra enemiga hasta la llegada al nido del águila ( la mansion de Hitler en los Alpes ) . La serie es realmente brutal y hay un capítulo que es una verdadera obra maestra del cine bélico llamado “Bastogne” sobre la cruda batalla en los bosques congelados de Bélgica.


Hanks ya había experimentado el formato serie en “From Earth to the moon”; sobre la carrera espacial para llegar a la Luna y Spielberg por su parte había realizado la remake de la serie “The twilight zone” y “Amazing Stories”. Luego , varios años después, volverían a hacer lo suyo con “The Pacific”. En las dos miniseries bélicas había tanto o mas cine que en muchas de las películas que Hollywood estaba produciendo y Spielberg que fuma abajo del agua lo estaba viendo antes que ningún otro realizador de su camada. Scorsese también exploraría este territorio con mucha menos suerte en proyectos como “Boardwalk Empire “ y “Vinyl”.

Luego otra cadena como AMC produciría la magistral “Mad Men” y un poco después aquel fenómeno cultural llamado “Breaking Bad” pero si ponemos un microscopio y concentramos la mirada en las células de ambas series e incluso del resto de las nombradas todas copian o clonan el patrón del personaje de Tony Soprano. Ya no son épocas de héroes unidemensionales. Son personajes de moral ambigua. Todas pero absolutamente todas la series poseen un protagonista de estas cualidades. La empatía se produce ya sea por un talento o destreza del mismo para desenvolverse en su universo o por algún rasgo carismático pero al mismo tiempo son almas obscuras y corrompidas intentando encontrar redención . Vic Mackey , Don Draper, Ray Donovan, Rust Cohle, Walter White ,Dexter Morgan, Dr House, el Almirante Adama, Frank Underwood. Todos son personajes obscuros , amorales, que lindan con lo criminal pero que por una razón u otra comenzamos a amarlos. Básicamente lo que hacen las series calcando el modelo “Tony Soprano” es utilizar a un personaje irredimible, cambiarle el universo que este habita ( el mundo de la mafia , de la publicidad, de la medicina, de los representantes de Hollywood, de las cocinas de droga, de la politica, etc, etc ) y plantear a lo largo de varias temporadas si este personaje puede salvar su alma o no. Esa es la formula que la mayoría de las series ejecutan con mayor o menor suerte , pero que sin lugar a dudas ha tenido muy buenos resultados en las audiencias del mundo. Es lo que yo llamo la globalización del alma malvada. Los buenos, las almas nobles, los James Stewart de antaño ya no convocan audiencias. Son los villanos y la construcción de los mismos lo que cautiva al publico.

Para construir estos personajes mucho mas complejos; la industria de la televisión y el cable ya no se interesa mas en la figura del director autor sino que convoca a los guionistas. Ellos son los autores en las series haciendo que el director sea un mero empleado contratado para llevar a buen puerto las ideas de otro. Comienza la era del Show runner que no es otra cosa que el dueño de la idea conceptual y por lo general el jefe del equipo de guionistas. Por mas que hay grandes directores de series los autores son sus show runners.

David Simon, David Chase, Vince Gilligan, Matthew Weiner, Damon Lindelof pasaran a reinar durante estos veinte años el imperio de las series.


El problema con las series



Una de las principales rasgos característicos aparte de la temática adulta de las series es que aparentemente estas cuentan con mas tiempo para desarrollar los conflictos internos de los personajes así como los arcos dramáticos. Siempre se argumenta que la fascinación con las series tiene mas que ver con el “estudio de personaje” que con la propia trama. Es probable que este sea uno de los puntos fuertes con respecto al cine. Hay mas tiempo para explorar la psiquis de los personajes, sus dilemas y por supuesto sus miserias que es lo que mas parece atraer al publico. Pero el principal problema del formato reside justamente en que las series son víctimas de su propia ventaja artística. Ya que suelen ser exploraciones de los personajes que parecen no ir a ninguna parte.

Otro problema es que por lo general la planificación dramática de las series parece construida a los ponchazos, muy sobre la marcha . Temporada a temporada. Si la primer y segunda temporada andan bien de publico se renuevan los contratos pero si baja el nivel de audiencia se cancela. Esta lógica mercantil es la que determina la lógica dramática de la series que a su vez explica porque aquellas que son exitosas se extienden tanto en el tiempo que terminan por desinflarse, perdiendo rigor y cayendo en caminos argumentales absurdos e ilógicos. Tal es el caso de lo que le viene sucediendo a una serie que arrancó muy bien como “The Walking dead” que termina extendiéndose hasta el hartazgo. El cine en cambio no responde a esta lógica marketinera, salvo en los casos de las sagas, porque la destreza de una buena película depende de algún modo del aprovechamiento de la escasez del tiempo. Esta limitante puede ser la principal complicación o el principal hallazgo del director para poder narrar con precisión su historia. Básicamente en el cine “no hay tiempo” y la destreza de un director y del propio guionista es como aprovechar ese recurso escaso que se consume a medida que la historia avanza. Una vez llegado al tercer acto lo que veremos es una toma de posición , una idea del mundo o mejor dicho una visión de la vida. Muchas de las series parecen malgastar este recurso . Recuerdo una charla con Sebastian de Caro sobre las series y sus defectos, y el me remarcaba otro vicio que se reitera en muchas de ellas que es “la eterna promesa de recompensa”. Algo como “Esto que te estoy por contar te lo cuento o no te lo cuento? … Sabes que?. Mejor no te lo cuento ahora, te lo cuento la próxima” y en el próximo capitulo tampoco se resuelve lo prometido. En este caso muchas de estas series se vuelven una suerte de estafa narrativa que promete y no paga nunca lo prometido. “Lost” es un claro ejemplo de ello.


El fin de la libertad del show runner.



En el año 2013 aparece una serie llamada True detective. Escrita completamente por Nic Pizzolato , único guionista de la misma, True detective cuenta la historia de un brutal y extraño crimen en un pequeño pueblo de la America profunda. El FBI llega al lugar del crimen que parece responder a un ritual satánico. En el grupo hay dos detectives que intentan resolver el misterio a lo largo de varias décadas. La serie es un ejemplo de clima cinematográfico, de atmósfera siniestra. Esta tan bien escrita y narrada que uno prácticamente puede sentir la presencia del mal sin verlo. La impronta que Mc Conaughey le da a su “Rust Cohle” es antológica dejando su trabajo a la altura de las grandes actuaciones del cine. De hecho estoy convencido que el Oscar que ese año ganó se lo dieron mas por “True Detective” que por su papel en “The Dallas buyers club”.


“True Detective” es tan poderosa que incluso al día de la fecha uno ve películas que intentan clonar su atmósfera sin demasiado éxito. La serie además desnuda el lado oculto de la Norte América profunda, plagada de pobreza, falsos predicadores y extraños rituales. Como Deliverance en los 70, en True detective se muestra un Estados Unidos precario, salvaje y endogámico . El progreso parece no haber llegado nunca al sur de ese país. El capítulo 8 “Who goes there” es una obra maestra en sí misma poniendo en primer plano ya no a la figura del show runner como único creador sino al magistral y único director de toda esta primer temporada : Cary Fukunga.

La tensión por el manejo creativo entre Pizzolato y Fukunaga fue objeto de todo tipo de rumores y para la segunda temporada Pizzolato decide tomar el control absoluto de la serie no contratando a Fukunaga y perdiendo el principal factor distintivo de la misma : la atmósfera. Pizzolato también anuncia que los protagonistas no serán los mismos ya que la serie es un antología de detectives y cada temporada tendrá diferentes protagonistas y casos a resolver . Esto genera cierto ruido con los fans de la serie ya que las inolvidables interpretaciones de Mc Conaughey y Harrelson fueron amadas por el publico. De este modo la segunda temporada de True Detective, si bien es muy buena, no alcanza los logros artísticos de la primera sobre todo en cuanto a la coherencia estética y climática que impera en toda la primer temporada. Gran parte de esta falta de coherencia visual se debe a que Pizzolato decide que esta vez sean varios los directores , a la vieja usanza, los que pongan en escena los capítulos.

Resultado : la serie es un fracaso de audiencia y la continuidad de la misma se pone en duda. Los directivos de HBO deciden cortar la libertad creativa de Pizzolato poniéndole un showrunner al propio showrunner para la tercer temporada. A Pizzolato le paso lo mismo que a Michael Cimino en los 70 con “Heaven´s gate”. De niño mimado del showbussines paso a ser objeto de burlas perdiendo el control de su libertad creativa mas allá que la temporada 3 es muy buena e intenta alcanzar esa atmósfera maligna de la primer entrega.

¿Significa esto que estamos ante el fin de la era del guionista autor?

No podría decirlo con certeza pero lo que le sucedió a Pizzolato fue una clara advertencia a la idea del único autor. Para el capital no hay artistas sino empleados que acatan ordenes y que son remunerados según el desempeño con la audiencia.


La era de NETFLIX y el comienzo del fin de la era dorada



Una vez un amigo me expreso una teoría que al momento de contarla me sonó descabellada . Según sus propias palabras “las series estaban hechas para que no garchemos. Para que las parejas no tengan mas sexo, mas hijos y de ese modo bajar el indice de natalidad de las naciones”.


Su hipótesis conspirativa me hizo cagar de risa pero al día de la fecha no se si tomármela tan a la ligera.

La aparición de la plataforma Netflix cambio no solo la forma de ver cine, tv y contenidos y el sistema de negocios de la industria del espectáculos sino que también modificó los hábitos de vida. Ya no salimos mas ni hablamos tanto. Nos acostamos muy tarde y nos cuesta madrugar. Durante el día estamos como zombies y solo hablamos de lo que vimos la otra noche. Al regresar de nuestros trabajos solo queremos saciar nuestra ansiedad con largos maratones de series. Vemos series en el celular mientras cagamos, en el subte, en la ducha,, mientras esperamos el colectivo, en el colectivo, entre rutina y rutina en el gimnasio e incluso en el baño mientras cagamos. Somos como obesos ansiosos que necesitan devorar todo lo que este al alcance de nuestros ojos. Vemos todo pero en verdad no vemos nada. Las series causan alegrías y generan depresiones. Espacios vacuos. Llenamos esos abismos con contenidos en dosis de veinte minutos. Babeamos, nos dormimos y nos volvemos a despertar al ritmo de la Casa de Papel, Atlanta, Vikingos, The Crown , etc , etc. Nos olvidamos de ellas con la misma voracidad con que las consumimos. Con cada nueva temporada uno se pregunta ¿De que trataba la anterior?. Quien se acuerda hoy de House of cards? . Y de Merli? . Quien se acordara en un par de años de La casa de papel?. Ficciones fast food para comer de parado. Narrativa Trash. Netflix es una maquina de producir contenidos de ficción. Lanzan por semana una catarata de estrenos y de series que a la semana son olvidables. Otro amigo me dijo que una película en Netflix es como un asteroide en un agujero negro. Cuesta encontrar material y lo que acaba de salir hoy es descartable pasado mañana. De ser una suerte de videoclub virtual; Netflix con el correr de muy pocos años se ha transformado en el mas poderoso de los estudios de cine. Todas las personas que conozco del medio cinematográfico tienen un guión para venderle a Netflix. Estamos viviendo una suerte de fiebre del oro con los servicio de Streaming. Hulu, Amazon Prime, Apple TV +, Disney+ entre otras plataformas de streaming están corriendo atrás de Netflix con el propósito de sacarla del mercado. Algunos vaticinan que Disney lo lograra y que en apenas tres años Netflix será tan solo un vago recuerdo. La lucha en los últimos años fue entre HBO y Netflix y si bien la primera se sigue destacando por la calidad de sus productos también ha tenido que infantilizarse para poder competir . Que la nave insignia de HBO sea un producto tan malo como Games of thrones , una suerte de “Señor de los anillos” intercalado con escenas soft porno hace pensar que la guerra por los servicios de contenidos terminara afectando a la calidad de sus productos.

Hay un ejemplo local que puede llegar a servir de ejemplo para contar los criterios artísticos y el método de Netflix a la hora de diseñar un proyecto. En el año 2018 la plataforma de streaming decide hacer su gran apuesta por la ficción local y produce una serie sobre el mundo de la moda. Era el el desembarco de Netflix en Argentina por lo tanto las expectativas eran enormes pero algo extraño sucedió. La serie se estrena y recibe criticas muy duras por lo forzado e inverosímil de sus guiones, la pretenciosa voz en off que conduce el relato y sobre todo por las actuaciones. En especial por la de su protagonista. Comienzan a correr todo tipo de rumores. ¿Como podía ser que un director de renombre y trayectoria se pudiese haber equivocado tanto?. Uno de esos rumores es que la elección de la actriz protagónica estuvo determinada por un sistema de inteligencia artificial en base a algoritmos que posee Netflix. De aca en mas “los algoritmos de Netflix” se transforman en una suerte de leyenda urbana del medio . Al parecer la computadora mostró quien era la actriz argentina mas googleada y Netflix fue tras ese resultado. Por supuesto que todas las responsabilidades cayeron sobre el director y nunca sobre el algoritmo o los ejecutivos responsables de haberle hecho caso a la “computadora”. Si esto es mito o verdad no lo puedo asegurar pero sospechosamente los productos de Netflix parecen seguir un mismo patrón artístico que parecen ratificar la idea de que Hal 9000 tomo el poder de la ficción. Comienza el reinado de los algoritmos en la ficción.

La politica de Netflix es la saturación del mercado con productos locales para cada país . Series turcas, alemanas , canadienses, argentinas, españolas, coreanas y mexicanas. Sabores al gusto de cada etnia. Los resultados son bastante insulsos . La oferta es desmesurada y a simple vista hay un retorno a las formas mas televisivas y menos arriesgadas.

Así todo se destacan series maravillosas como “Stranger Things”, “El método Kominski”, “Better Call Saul”, “The Crown” y la ultima gran película de Martin Scorsese; “The Irishman” que si bien no es una serie , debido a su duración, permite ser vista sin cortes en este tipo de plataformas. Si Scorsese hubiese sido financiado por un gran estudio de seguro que le habrían cortado la película a la mitad como le hicieron a Leone con “Once upon a time in America” .


HBO a la vez acaba de lanzar “Wathchmen” una nueva versión de los superhéroes de Alan Moore inspirada muy pero muy libremente en la original. La serie es extraordinaria y vuelve a poner a esa cadena a la vanguardia del formato muy por delante de Netflix en cuanto a riesgo estético y temático aparte del enorme vuelo en materia dramática.

Hoy Netflix apuesta a producir a grandes directores. Lo mismo Apple TV+ con Spielberg y Shyamalan. De este modo los servicios de streaming vampirizan a la industria del cine absorbiendo sus recursos estéticos y sus valores artísticos. Mientras la pantalla grande languidece, este año ocurrió un evento inesperado : The Joker. Cuando ya todos pensaban que el cine estaba en su ocaso la película se trasformo en un fenómeno cultural global haciendo que el gran público abandone sus poltronas para volver a trasladarse masivamente a las grandes salas. Habiendo costado 55 millones de dólares recaudo mas de 1000 millones en todo el mundo. Fue todo boca en boca dado que ni el mismo estudio apostaba demasiado por la película sobre un personaje tan obscuro. La fascinación del “alma malvada” volvió a reinar . Arthur Fleck no escapa a la misma atracción empatica que producen los Sopranos, los Vic Mackey y Frank Underwood de las pantallas chicas. De algun modo el cine parece querer volver a ser adulto imitando esta vez al modelo dramático que hizo que naciera la era dorada de las series.





91 vistas
 

Formulario de suscripción

©2019 por Cristian Mariano Bernard.

  • Instagram