Llamen a los barbudos.


Cada tanto aparece una anomalía, una accidente, un error que se cuela por un intersticio de los muros blindados de la industria del cine y es ahí donde se filtra algún esperpento genial hecho arte. Sucedió con “Easy Rider”, con “Network”, con “Taxi Driver”, con “They Shoot Horses don´t they”, con “Joe” de Avildsen, con la “Naranja Mecánica”, con “Deliverance” y “Natural Born Killers”. Muy a pesar de Hollywood, de los labs, de los benditos festivales, de los críticos corruptos y de los putos script doctors que todo lo tipifican y lo pasteurizan con el fin de domesticar a los embrutecidos espectadores y ayudar a recuperar lo invertido por los amos que financian la industria del entretenimiento e infantilizan a las audiencias del mundo.

Hubo una época, aunque no se pueda creer, en donde no todo era así. En donde grandes ejecutivos con visión como Robert Evans de Paramount o el mítico John Calley de Warner gobernaron Hollywood y gracias a un montón de directores jóvenes renovaron el cine norteamericano. “Los barbudos” les decían a los directores en clara referencia a Dennis Hopper. Esto sucedió hace no mucho tiempo en una galaxia no muy lejana.

Pero hoy señoras y señores, en el medio del velatorio del cine, con casi todas las franquicias agotadas, donde un bofe como ese paneo eterno de Cuarón es considerado arte y una pavada de una mediocridad supina como la nueva de Tarantino es tildada de “genialidad”, acaba de nacer un milagro.

Una nueva anomalía.

Porque “Joker” no es solo una película. Es un ticking bomb subversivo que detonara a lo largo de generaciones. Es la demostración de cómo hacerle la guerra al sistema con las herramientas del sistema : el cine de superhéroes.

“Joker” es una experiencia siniestra y maléfica que cuenta como nunca nadie antes la alienación del capitalismo en el individuo que lo habita, que lo soporta y lo padece. Es la descripción mas cabal de la forja del débil, del “payaso de a pie”, del perdedor que se barre por debajo de la alfombra. Es un estudio de personaje minucioso que no busca ninguna empatía con el espectador ( palabrita muy usada por los productores) pero que genera una comunión instantánea con todos aquellos que nacimos con la cancha inclinada.

Por primera vez en la historia del cine comprendemos al villano, su vía crucis, el por qué llega a lo que llega en una suerte de tour de force psicopático. O mejor dicho psicótico. Porque Arthur Fleck no es solo un psicópata. Es un psicótico abandonado por el sistema que tiene todas las razones del mundo para convertirse en un sociópata. Y acá hay que darle todo el mérito a Todd Philips que construye una precisa, rigurosa y justificada escalera hacia la malignidad, por algo “la escalera” es un leitmotiv que se repite a lo largo de toda la película. Por algo se parece tanto a la escalera de otra anomalía : “El exorcista”.

Arthur esta condenado desde el vientre de su madre a descender por ella para resucitar transformado en el villano más famoso de la historia del cine. Fue abandonado, maltratado, violado y pateado en el piso desde que nació. El ADN del odio está oculto por debajo de su físico contrahecho y de su patológica risa.

Arthur tiene todas las razones del mundo para ser un serial killer.

Si hubiese una categoría dentro de los Oscar que se llamara mejor asesino serial; “Joker” merecería el Nobel. De hecho se acaba de llevar el premio principal en el festival de Venecia. Un verdadero hito en estas competencias deportivas que suelen premiar al cine de vernissage y no al gran cine popular.

Ninguna película, serie o documental antes contó la construcción del sociópata como “Joker”. Ni “Henry retrato de un asesino” de Mc Naughton, ni “Elephant” de Gus Van Sant, ni “Bowling for Columbine” jamas pudieron resolver el misterio y explicar por que un tipo entra a un colegio o establecimiento público y arrasa a tiros con todo lo que se encuentra en su camino. Michael Moore le echo la culpa a Wall Mart y a Charlton Heston y Van Sant a Internet, los video juegos y a un rector de colegio que nunca le dio bola a los francotiradores. Pero Todd Philips y sobre todo el absolutamente monumental Joaquín Phoenix unieron fuerzas , le sacaron jugo al inteligentísimo guión del Scott Silver y construyeron esta búsqueda minuciosa y antropológica sobre el origen del mal.

La sociedad de los adoradores de guita, de los “Numero 1”, del éxito económico como única unidad de medida, conforman el medio ambiente ideal para que Arthur desarrolle todo su potencial. “

No hay segundos actos en la vida americana” decía Scott Fitzgerald. Pues es verdad. O se gana o se fracasa. O se es lobo o se es oveja. Hasta que a veces la oveja se cansa de serlo y decide comérselos a todos.

Esta idea esta magníficamente expuesta en la escena del subte con los tres yuppies republicanos. (en Argentina serían rugbiers financistas de San Isidro y votantes del PRO) . El trío de pitbulls alfa se topa con la víctima ideal y la rodea para destrozarla a trompadas. Y en ese preciso instante se inicia la revancha que uno siempre soñó. La oveja se trasforma en lobo y los devora secuencialmente bajo la mirada complaciente de todos los que alguna vez fuimos víctimas de estos depredadores hijos de puta.

Luego en una danza macabra vemos a Arthur convertirse en Cesar Romero, Jack Nicholson y Heath Ledger a la vez. Todos en una sola toma frente al espejo de un baño público que devuelve un reflejo deforme : un siniestro Grand Guignol. Algunas escenas mas tarde hace su aparición el verdadero villano de la historia; “el ganador del sistema”, el referente patriarcal de esa jungla llamada Gotham y comenta que han muerto tres jóvenes trabajadores, decentes y honestos.

Agrega que todo es obra de un payaso pobre y perdedor que envidia a todos aquellos a los que como él, les va bien y tienen éxito en esta sociedad pujante libre y competitiva.

El puto verso de la meritocracia monetaria.

Unas fotos en la tele grafican a los tres predadores ahora convertidos en mártires del capitalismo. Arthur ve esto y se da cuenta que ha provocado una fisura, un sutil golpe en el talón del sistema y poco a poco comienza a percibir que acaba de dar el puntapié de una posible revolución. La lucha de clases. La de los payasos pobres contra los lobos emprendedores y ricos. A partir de ese momento Arthur prosigue bailando y descendiendo su escalera personal hacia el infierno. Escalón por escalón, a la búsqueda de su supuesto progenitor, el padre de otro hijo que alguna vez, en un futuro no muy lejano, será su antítesis y lo enfrentara. Y acá aparecen rasgos muy similares al “Unbreakable” de Shyamalan. No solo en la construcción realista de un comic sino en la metáfora conceptual. Casi como que el mal y el bien se necesitan. Son hermanos. Pares. Substancias opuestas pero indisolubles. Se confunden. Síntesis diría Marx. El único encuentro en esta película entre Joker y Batman es perverso, obsceno y antológico. Batman hasta baja del batitubo y todo.

Mi intención no es contar la trama. El CINEPIES jamas hace eso. Eso es de burócrata, de critico haragán. La idea acá es tratar de transmitirles lo que me sucedió a mí con la película mientras la veía. Y todo lo que sentí es lo mismo que siente Arthur a lo largo de su odisea. Odio, deseo de venganza, necesidad de ser tenido en cuenta, búsqueda de respeto y finalmente destrucción y renacimiento . El ultimo acto de la película esta entre lo más revolucionario que haya producido un gran estudio en la historia del cine. A los que comparan esta película con la obra de Scorsese lamento y celebro decirles que Philips va mucho mas allá. Yo se que cuesta aceptarlo. Que duele. Que lo más fácil es decir que todo tiempo pasado fue mejor pero acá por fin el aprendiz supera al maestro.

Acá no hay redención.

Acá hay dolor, odio y resurrección maligna. Todo el ultimo acto es la sala de parto del mítico villano. Es su nacimiento y bautismo. Las referencias a “Taxi Driver” y “The King of comedy” están pero la llegada de Arthur Fleck al mundo del espectáculo es tan o mas truculenta que la de Travis Bickle en el prostíbulo o la de Rupert Pupkin en el programa de Jerry Lewis. Todo lo que sucede en este ultimo acto es lo que Scorsese amagó y no se atrevió a hacer en ambas películas. Y esta escena me remite directamente al excelente documental “I´m still here” de Casey Afleck que retrata la vida de Joaquín Phoenix durante un período muy particular de su carrera donde el actor decidió abandonar la actuación. Se dijo de todo de esta película. Que era un mockumentary, que todo estaba fingido pero yo realmente tengo serias dudas al respecto. Hay un momento trascendental del documental donde Joaquín asiste al programa del ahora progresista e inclusivo David Letterman. Es un momento abyetco. Joaquín parece ido, muy volado y Letterman se lanza a burlarse de el con la misma animosidad de los tres yuppies republicanos en la escena del metro. Letterman lo traiciona en vivo y en directo. Este incidente del que todos hablaron en su momento parece ser la referencia exacta de la escena con Murray Franklin ( un enorme De Niro ) en la entrevista final de la película. Con la única diferencia que en la vida real Joaquín permitió ser devorado para luego , muchos años después, retomar ese momento, reformularlo y vengarse a través del clímax de esta obra de arte que es “Joker”.

Apenas unos días después de ganar mejor película en Venecia, el estudio salió a aclarar que la película no es una glorificación del villano. En seguida los puritanos republicanos denostaron a la película por inspirar a potenciales tiroteos incels.

Para la derecha la culpa nunca la tienen las armas sino el arte.

En el bendito Rotten Tomatoes los críticos conservadores comenzaron a bajarle el puntaje a la película y extrañamente, muy extrañamente, Martin Scorsese salió a decir que el cine de superhéroes no es cine. Hay que aclararle a Scorsese que puede que tenga razón hasta que apareció “Joker”. Y a los conservadores hay que pedirles que no teman pero que tampoco salgan a asustar con la campaña del miedo porque “Joker” es tan solo una película que se anima a contar que el villano quizás no sea tan villano y el héroe no sea tan héroe como la industria de la domesticación nos viene vendiendo en sus peliculejas durante todo este tiempo.

Para finalizar, al termino del primer fin de semana la película esta arrasando la taquilla mundial En menos de cinco días la vi tres veces y pienso ir por una cuarta. En la segunda función del sábado a las 16 : 50 hs, la sala esta completamente llena. No termina de aparecer el ultimo titulo que el publico aplaude apasionadamente. Hacía mucho tiempo que no presenciaba algo así en una sala. Puede ser auspicioso. Como en los 70 cuando apareció la anomalía de Easy Rider; cuando los directivos de los estudios vieron que los jóvenes volvían a llenar las salas de cine y dijeron :

“Llamen a los barbudos para que hagan mas películas como esta”.

Ojalá que después de esta maravilla que es “Joker” eso pronto suceda.

Ojalá.






 

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