• Cristian Bernard

REFLEJOS DE LA DISTANCIA. EL CINE Y LA CUARENTENA

por Augusto Sinay



El cine como reflejo de la humanidad siempre ha mostrado a la cuarentena como algo aterrador. Solo una película la ha retratado como la concebimos en la actualidad: un acto de amor.


El cine siempre se estructura en base a un reflejo del ser humano. Cuando el cine habla de los animales, de alienígenas, de robots, monstruos o dinosaurios, en definitiva, es una alegoría para seguir reflejándonos.

Nos retrata seguro en su contenido, pero también en su forma. Nos sentamos en silencio y (antes) en conjunto a ver una pantalla donde se proyectan otros hombres y mujeres, otras veces, frente a pantallas luminosas que al apagarlas se convierten en espejos negros. Consciente o inconscientemente el cine es vernos a la distancia.

La pandemia de coronavirus y la cuarentena corrió el foco de las relaciones humanas. Del contacto directo como abrazos, charlas y besos, hacia una forma, podría decir, mucho más cinematográfica: vernos a través de imágenes y sonido. De pronto, los cumpleaños, charlas con amigos y hasta las visitas a nuestro seres más queridos y vulnerables se han vuelto una película interactiva.

Es curioso que a lo largo de la historia del cine las películas han tratado el tema de la cuarentena miles de veces y ahora que la estamos viviendo, creo que han acertado y fallado por igual en aquel reflejo.

Por un lado, creo que han acertado en mostrarnos la importancia del contacto visual. En casi todas las escenas de cuarentena o aislamiento, los personajes están enmarcados en una especie de pantalla o transparencia para poder seguir el contacto visual. Recordemos en “El silencio de los inocentes” el vidrio que aísla a “Hannibal” y permite a la agente del FBI hacerle preguntas, pero también le permite al asesino ver el rostro de ella y analizarla. O el vidrio en la sala médica de la nave de “Alien”, una pantalla que permite observar cada avance del extraterrestre clavado en la cara del astronauta.

Sin embargo, un desacierto notorio es que en todas las escenas la cuarentena tiene un valor narrativo o hacia los personajes completamente negativo: en “Alien” varios de la tripulación se oponen a hacer la cuarentena al volver del planeta extraño, para ellos parece una falta de humanismo la propuesta de la protagonista de cumplir la cuarentena. En “El Silencio de los inocentes”, Lecter es un psicópata, está allí preso. La lista de secuencias en cuarentenas es larga en el cine de terror o thrillers: Alien, Quarantine, Contagion, The Thing, The Mist (donde el vidrio del supermercado también sirve de pantalla), etc.

En cada una de las películas, el aislamiento, ya sea voluntario o no, es totalmente negativo. Nadie quiere estar allí. El cine es claro en su interpretación de la cuarentena a través de su gramática: los decorados son pequeños y oprimen, las luces oscuras, las actuaciones angustiantes, colores desaturados y sonidos macabros o apagados. Hemos visto y hemos temido una y otra vez esa sensación.

Ahora, que el mensaje mundial sobre el aislamiento es el contrario, pienso que solo hay una película que ha logrado transmitir una sensación esperanzadora y que la considero actual. Donde la cuarentena, a través de una puesta en escena minimalista, es aceptada con un rasgo de ternura como el que sus protagonistas quieren expresarse. Esta película es First Man de Damien Chazelle y la escena de la que hablo es la final.

First Man narra una de las odiseas más grandes del ser humano, en primera persona vemos el recorrido de Neil Armstrong y cómo se armó de coraje, frialdad y ciencia para guiar a un pequeño equipo de hombres a pisar la luna. Pero en definitiva, aquel viaje exterior, que dura años de preparación y decenas de días de viaje, es tan solo una excusa para mostrar una odisea mucho más profunda: la de un hombre hacia sus sentimientos más humanos, el duelo, la pérdida de alguien querido. Neil debe viajar tan lejos que llega a ver al planeta diminuto, donde las personas ya no se distinguen, pisar la luna y asomarse al cráter más oscuro para poder sanar internamente, superar el dolor de la pérdida de su hija y recomponer su familia.

Antes de irse, Neil Armstrong tiene una conversación con su hijo en la define muy concretamente (y actual) de qué se trata una cuarentena:

Hijo: ¿Cuánto tiempo estarás fuera?

Neil Armstrong: Bueno, lanzaremos en diez días, estaremos allá por ocho, y luego un mes en cuarentena.

H: ¿Qué es la cuarentena?

N: Estaremos aislados. Como protección en caso de que traigamos enfermedades

de la superficie lunar o algo de esa naturaleza. No es probable, pero es una precaución.

Al volver de aquel viaje apoteósico que revolucionó al mundo, llegamos a la escena final de la película, donde Neil debe cumplir una estricta cuarentena en las oficinas de la NASA. Al contrario de lo que dicta la historia del cine, este aislamiento es por el bien propio y de sus cercanos. Se lo ve como algo positivo, el ambiente es luminoso y con pinceladas de color. Es una escena silenciosa y de miradas cercanas.

Cuando Janet, su esposa, entra a la enorme sala luminosa, puede ver a Neil a través de un vidrio completamente iluminado. La separación es tan importante como el contacto visual. La sala tiene varias sillas vacías que apuntan como butacas de cine hacia Neil. Hay algo que une a los dos espacios, Janet tiene una pollera naranja, igual que las sillas de la sala opuesta, donde se sienta Neil. Janet también se sienta en primera fila, lo más cerca posible. Se miran a través del vidrio y ahora sus reflejos se tocan. Cuando los vemos de perfil, el encuadre completo forma un yin-yang: la pared de Neil es azul con detalles blancos y la de Janet es blanca con detalles azules, la imagen de uno contiene al otro. Están juntos pero separados.

A partir de ahí la escena, sin ninguna palabra, se cierra sobre sus primeros planos. Sus miradas se cruzan y contienen todas las palabras, abrazos y besos que no pueden darse. Finalmente, se funde con el vapor de la marca de sus manos en el vidrio.

En esta escena aparece, con una puesta en escena magistral, el nuevo concepto de aislamiento que conocimos por el virus actual. Con elementos puntuales del lenguaje cinematográfico y unas actuaciones destacables, nos narra la relación de ambos personajes y la distancia, ya que todavía no saben sobre la salud de Neil luego haber viajado a un lugar desconocido. En sus miradas está todo lo que han pasado, no solo el viaje a la luna, sino lo que está más dentro de ellos. Al lado de semejantes emociones, parecen comprender que un mes separados viéndose reflejados el uno al otro es, tal vez, un acto de amor.

La cuarentena, como cualquier otro acto humano si se quiere, cambia de perspectiva vista desde una de esas pantallas que nos aíslan pero también nos reflejan: el cine; Y esta cualidad del cine lo hace parecerse mucho a un viaje espacial, tal como lo define Neil Armstrong en First Man cuando lo entrevistan para formar parte del proyecto lunar:

- ¿Por qué crees que los vuelos espaciales son importantes?

Neil Armstrong: Tuve algunas oportunidades en el X-15 de observar la atmósfera. Era tan delgada, una parte tan pequeña de la Tierra, que apenas se podía ver. Y cuando estás aquí abajo entre la multitud y miras hacia arriba, parece bastante grande, y no piensas mucho en ello. Pero, cuando tienes un punto de vista diferente, cambia tu perspectiva. (...) Creo que será más el hecho de que nos permita ver las cosas que tal vez deberíamos haber visto desde hace mucho tiempo pero, que no hemos sido capaces de hacerlo hasta ahora.

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Películas con escenas de cuarentena y aislamiento: Alien, Alien:Covenant, The Thing, Quarantine, Contagion, The Mist, Panic Room, The silence of the lambs, First Man.



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