SOBRE EL ANTICINE Y SUS DISEÑADORES

Actualizado: 23 de jun de 2019


“Estimado Cristian, jamas crea en las buenas críticas porque algún día esos mismos críticos que hablaron bien de su película hablaran mal de la próxima que haga y les tendrá que creer”.

(José Martínez Suarez)



No se si fue en el marco del festival de Cannes, que James Gray , uno de los realizadores fundamentales de las ultimas décadas y al que el CINEPIES piensa rendirle un pronto homenaje , se despacho contra la lógica de los festivales de un modo en el que coincido en cada punto y coma . Con una valentía inaudita en un medio dominado por la critica y la inteligentzia de estas fiestas deportivas dijo :

“El principal problema que le veo a los festivales es que siempre existe la tentación de calificar la película de inmediato y si te das cuenta, y he tratado de advertirles a mis compañeros del jurado de esta situación, ¡los directores y críticos de cine son las peores personas para juzgar una película!. Los directores siempre están pensando: ‘yo podría hacer eso’. Los críticos siempre dicen: ‘esta película es una alusión a una película de 1947…’ Es terrible, ‘¡Joder! ¡Solo mira la película y trata de entenderla, no la compares con otra película de mierda, colócala en su caja!’

No lo hizo de esta forma o no es lo que yo esperaba’, no se trata de eso. Se trata de absorber lo que [la película] está tratando de comunicarnos. Yo dejo que el tiempo sea el juez.

En muy pocas palabras; Gray dio en el clavo con el razonamiento de los directores y sobre todo de los críticos a la hora de ver una película. Los directores en general tienden a no poder ver una película, a no poder vivirla ya que envidian a toda persona que filme. Quieren ser los únicos seres en la tierra en poder rodar. Son los Omega man cinematográficos y cuando osan hablar de una película caen en el mítico “Yo la hubiera hecha de tal o cual modo”. Los críticos en cambio necesitan sacar su librito de “cuantas películas vieron” y darte a entender que saben más que vos. No pueden salir del ensayo comparativo, desconociendo que el cine es tradición y reinvención. No existe una sola película original en la tierra así como no existe ninguna persona que no venga de otro ser humano. No existe nada original en este planeta, pero ellos parecen estar buscando la película sin ombligo. Y como no la encuentran sacan sus miles de horas de visionado y sus manuales de comparativa. Fíjense , léanlos, comprueben lo que digo. Solo quieren que sepas que han visto más que vos, que comprenden más que vos, que saben más que vos. En síntesis : Que son más que vos y que los necesitas para ver lo que hay que ver de aquí a la eternidad.

En lo personal hay películas que me pueden parecer malas , horribles y execrables pero evitare hablar de ellas ya que considero que son el anticine y que tienen suficiente espacio y prensa y aceptación generalizada por la "Intelligentzia" del medio. En esta guarida del CINEPIES esas película no entran. A estas películas las denomino el "anticine" porque están realizadas por gente que odia el cine para gente que odia el cine. Pero con lo que si me voy a meter es con un sector de la crítica. No con los críticos independientes que escriben desde sus trincheras con absoluta libertad, profundidad y apasionamiento. Me voy a meter con el circulo rojo de la crítica, con los críticos mainstream. Ese oráculo que viene desde hace décadas comiendo sandwichitos en privadas, escribiendo con desgano proverbial y lo peor de todo; marcando el cine que se debe hacer aquí y en el mundo. Ellos son los padres de este cine al que de aquí en más denominare "de diseño". De “diseño” porque considero que es un cine diseñado y planificado por sus realizadores para conquistar a los mismos críticos que los han bautizado como autores. A tal nivel de obsecuencia han llegado muchos realizadores que incluso ya poseen mañas y clichés que lo hacen fácilmente reconocibles. Los críticos aman ese cine porque el estilo del mismo es muy fácil de reconocer. Esto ya lo denunciaba Sidney Lumet en su libro “Making Movies”. Los críticos, decía Lumet, suelen adorar las películas en donde claramente se ve el “estilo” o la “forma” por delante de la historia. En este cine "de diseño" claramente se nota al director por delante de la obra, del cuentito, de la narración. Sus rasgos mas distintivos son : paneos lentos y mecánicos , duraciones excesivas de los planos, movimientos de cámara e internos de cuadro arbitrarios y repentinos y sobre todo caprichosos homenajes a David Lynch. Por lo general este cine “de diseño” suele estar protagonizado por gente "común" o "no actores" que se interpretan a si mismos con gestos anodinos y diálogos que no van a ninguna parte. Por ejemplo dos personajes pueden estar durante dos horas pronunciando monosílabos mientras debaten sobre la relevancia del caramel macchiato del Starbucks de Palermo Soho. Otra característica esencial de este cine es que solo contempla y describe. No narra y carece de conflicto . Es decir que el autor no toma posición , tan solo retrata. Por eso este cine carece también de finales claros. Como me dijo un amigo , ese cine es mas fácil porque no se compromete con nada. Tan solo retrata, como esos pintores figurativos que solo se limitaban a pintar vasijas vacías de barro y naranjas sobre mesadas de madera. Lamentablemente la critica celebra de modo unánime tanto este cine de ensayo donde no sucede absolutamente nada ( Roma de Cuaron es un claro ejemplo ) así como también pondera el peor cine mainstream de superhéroes ( las películas de Marvel sobre todo ) o comedias nacionales basadas en películas extranjeras ya hechas con anterioridad en diferentes idiomas ( cine mainstream nacional ) . A este cine prefabricado le llamaré “cine genérico” en referencia a los medicamentos que contienen la misma droga pero mas barata que aquellos producidos por laboratorio reconocidos. Y así es el triste panorama del cine actual mundial gobernado por un matrimonio sin amor entre la crítica y gran parte de los cineastas bendecidos por el primer grupo. A tal punto llega esta dependencia que la critica ha sacado una suerte de sello IRAM de calidad llamado “Rotten tomatoes”. Este sitio cuyo nombre en español quiere decir “Tomates podridos” realiza un promedio de las criticas positivas y negativas de todos los medios y en base a eso certifica si la película esta “podrida” o “fresca” determinando muchas veces el éxito o fracaso comercial de una película. A tal punto esto es determinante que muchas veces la calificación de tomate podrido o fresco en una película es noticia en la primera plana de los principales portales de noticias , incluso antes de la fecha de estreno de la misma. Existe una dictadura de la critica que ha moldeado tanto al cine “artie” o “de diseño” así como también a los blockbuster comerciales y por sobre todo actúan como “influencers” a la hora de entregar los premios de las Academias de cine y los festivales clase A. Hace poco escuche a Santiago García, famoso runner y caprichoso critico , hablar con absoluta liviandad sobre el poder de los críticos como formadores del gusto y las opiniones cinematográficas del publico en general. García se jactaba de cómo los intelectuales ( adjudicándose estar dentro de esa categoría ) influencian con sus comentarios al común de la gente que luego repite las máximas que ellos dictaminan como por ejemplo “tal director es bueno o malo”, “es autor o no lo es”, etc, etc.

Estamos frente a un panorama donde muy pocos realizadores y críticos escapan a esta relación incestuosa y dependiente. Por eso el cine en la actualidad es tan plano, tan políticamente correcto, tan falto de riesgo, porque es un cine con temor a herir al oraculo. Contra ese oraculo y a favor de los realizadores que se enfrentan a esa verdad única que opina en bloque y de modo unilateral es que el CINEPIES militara desde esta humilde tribuna. La idea es romper con el monopolio moldeador de esta droga “de diseño” que es el cine actual en su gran mayoría. Insisto no me meteré con las películas de diseño sino con los Walter White que las diseñan desde las tribunas de sus blogs y columnas de medios de comunicación masivos. Llego la hora de cuestionar a los que cuestionan y el CINEPIES ha salido de su guarida para llevar a cabo esa tarea.



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